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¿Porqué no contar lo que se hace bien?

Damos por sentado que las cosas tienen que ir bien. “Ir bien” es “ir como yo quiero que vayan”. Y, claro, no siempre sucede así. Por lo tanto, todos nos quejamos de lo mal que va esto, lo otro y lo de más allá. Cada uno en su campo, en su trabajo, en su entorno… Y no es que yo piense que debamos conformarnos con lo que haya, agachar la cabeza y tirar hacia delante como un burro con orejeras… es que creo que a veces sólo vemos la parte mala (o menos buena) de las cosas. Y a lo mejor no es para tanto.

En concreto: recientemente he asistido a las reuniones de inicio de curso de mis hijos. Ha habido discusiones para todos los gustos, en general subidas de tono. Muy subidas de tono. Por temas que, este año, a mí me han parecido triviales. (No se estaba hablando -por decir algo- del nivel académico del centro comparado con otros colegios,  con otras comunidades autónomas, o con otros países desarrollados… eso sería entrar en camisas de once varas)

Después leo en internet los problemas que tenéis algunas en la escolarización de los niños alérgicos: El colegio no lo quiere admitir, o no quiere coger la inyección de adrenalina, o el comedor no se hace responsable del menú, o la maestra se desentiende, o los compañeros no le invitan a los cumpleaños…

Pienso que, sin caer en el conformismo, quizás deberíamos darnos cuenta de las cosas que se hacen bien por parte de los demás. Y me refiero a todos: a nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestra pareja, a nuestro médico o a nuestro colegio.

Respecto al colegio al que van mis hijos, yo estoy muy contenta de:

– Inma la cocinera, Maria José (y las demás que están con ellas en la cocina), porque se esfuerzan en adaptar los menús estándar a los niños alérgicos e intolerantes que se quedan a comer. No es fácil porque son unos cuantos. Siempre están pendientes de los detalles y de las variaciones de cada día. Un 10, sin dudarlo.

– Los/as maestros/as que han tenido mis hijos y que les han acompañado a las excursiones y viajes, responsabilizándose de lo que comerían fuera de casa, y de la adrenalina autoinyectable. Y han comprendido nuestra preocupación.

– Los/as compañeros/as de clase y sus madres, que les han invitado a los cumpleaños, y siempre han estado pendientes de lo que podían o no podían comer. Nunca les han dejado de lado (como decís algunas madres que os ha pasado) por lo que pudiera pasar.

– Las voluntarias del AMPA, que el día del “chocolate con churros”, vigilaban que su chocolate fuera sin leche.

– Las monitoras del patio que me avisaban si le veían picores en la piel.

– … etc …

De modo que, a todos ellos, les doy las gracias por actuar con normalidad. Desde aquí cuento que en mi cole, yo creo que con el tema de las alergias, lo han hecho bien.

 

2 Comentarios

  1. Buenos días Paqui, estoy totalmente de acuerdo contigo en que cada vez es nos lo ponen más fácil a los intolerantes a algún alimento.
    En mi caso es la lactosa,… y ya en muchos sitios ofrecen otras posibilidades, de soja, sin lactosa, avena, ….
    Pero sí que me encuentro con gente que todavía no lo entiende o lo deja pasar,… Cada vez menos, eso sí.
    Yo soy intolerante desde que nací, y he padecido de problemas toda mi vida, hasta el diagnóstico. Pero hoy en día nuestros hijos lo tienen mucho más fácil.
    Estoy de acuerdo contigo, en que hay que ver lo bueno y agradecer todo lo que se va avanzando.
    Colegios, bares, restaurantes, hospitales,… van adaptándose a las necesidades individuales.
    Un saludo.

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